sábado, 29 de octubre de 2011

El Dialogo La Descripcion y la Narracion

El Dialogo
A.-Hola, Juan. ¿Qué tal?
B.-Muy bien, ¿y tú?
A.-Bien también. Ya hace tiempo que no nos vemos.
B.-Pues sí, la verdad. ¿Qué tal si quedamos un día de estos?
A.-Vale. Podemos ir al cine.
B.-De acuerdo. ¿Cómo quedamos?
A.-¿Nos vemos este viernes?
B.-No, lo siento. El viernes no puedo. Es que tengo que llevar a los niños a una fiesta de cumpleaños de un amiguito. ¿Qué tal el sábado?
 A.-El sábado no me viene bien a mí. ¿Y el domingo?
 B.-¿El domingo por la tarde o por la noche?
A.-Por la tarde, ¿no? Es que yo tengo que levantarme temprano el lunes.
B.-Bueno. ¿A qué hora quedamos?
 A.-¿Qué tal a las 3:30, después de comer?
B.-Mejor un poco más tarde, a las 4:30. Los domingos siempre me echo la siesta.
A.-Vale. ¿Y dónde quedamos? ¿Te recojo en casa?
B.-Está bien. Entonces te pasas por mi casa el domingo a las 4:30, ¿no?
 A.-Sí. Bueno, hasta el domingo, que me tengo que ir.
 B.-Adiós, hasta luego.

La Narración
"La liebre se alababa en cierta ocasión, delante de los demás animales, de su incansable velocidad en la carrera.
Nadie me ha derrotado jamás decía cuando echo a correr con todas mis fuerzas. Desafío al que quiera probarlo.
Acepto el desafío dijo la tortuga tranquilamente."

Descripción
 Al fondo de la plaza se elevaba el Ayuntamiento, un edificio encalado, con un largo balcón en el primer piso y ventanas enrejadas en la planta baja. Junto al portalón de piedra, en letras doradas, se podía leer el titulo del edificio. CASA Nacional...

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